Cervio Martini: de las residencias artísticas a una obra donde nada está prohibido

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✒️ Por Álvaro Javier Marrocco

De Huinca Renancó a Islandia y Buenos Aires, Cervio Martini repasa las residencias, programas y talleres que atravesaron su formación y transformaron su manera de pensar el cuerpo y la práctica artística.

Las residencias y los programas de formación para artistas ocupan hoy un lugar central dentro del ecosistema del arte contemporáneo. Con modelos institucionales, autogestionados o vinculados a convocatorias públicas y privadas, funcionan como espacios de producción, intercambio y reflexión. En Argentina, distintos programas de formación de artistas continúan ampliando ese mapa.

En ese contexto, dialogamos con el artista plástico y visual Cervio Martini (Huinca Renancó, Córdoba, 1985) sobre las experiencias que marcaron su recorrido: desde el Programa de Artistas de la Universidad Torcuato Di Tella hasta una residencia en Islandia, las becas Yungas y Oxenford y, más recientemente, su participación en HITO Cultural.

La tristeza del campo al atardecer con una radio de fondo

Cervio Martini nació en Huinca Renancó, un pueblo de la provincia de Córdoba. Al recordar su infancia, el artista vuelve sobre un paisaje que continúa ocupando un lugar central en su memoria:

“Haber nacido ahí es pura magia. La cabeza me explotaba cada vez que había niebla donde solo me llegaba al ver las manos, al cruzar en camisa la plaza yendo a la escuela en las mañanas frescas, los discos electrónicos de mi hermano mayor, los gitanos durmiendo en alfombras y roncando, las primeras semi borracheras, el olor a cloro del verano, la tristeza del campo al atardecer con una radio de fondo, podría seguir y seguir… Cada uno de los pasos que di allá sigue siendo lo más importante que me pasó”.

Después llegó el traslado a Buenos Aires y el comienzo de una inserción más sistemática en el circuito artístico. Martini recuerda especialmente un taller realizado en 2014 con Andrés Sobrino y Juan Sebastián Bruno. Fue allí donde Sobrino le planteó que debía aprender a llamarse a sí mismo “artista”, una palabra que todavía evitaba.

Conocer gente y charlar

Entre 2017 y 2018 Martini participó del Programa de Artistas de la Universidad Torcuato Di Tella. Su paso por talleres y espacios de formación, sin embargo, no aparece en su relato asociado únicamente a una transmisión tradicional de conocimientos.

“Por lo general lo que valoro de esos procesos es conocer gente y charlar, no creo que exista tal cosa como una enseñanza en materias del arte”.

Entre esas experiencias recuerda especialmente El tao de lo absurdo, el taller que realizó en 2015 con el artista Eduardo Navarro: “Teníamos que, con el correr de las clases, crear nuestro propio avatar, una suerte de disfraz de lo que queremos ser”.

Cuatro horas de luz natural al día

En 2019 realizó la NES Artist Residency en Skagaströnd, un pequeño pueblo pesquero del norte de Islandia. El aislamiento geográfico y las pocas horas de luz natural modificaron allí sus rutinas de trabajo.

“Estaba haciendo la residencia en el pueblo de 400 habitantes, nada para hacer, unas cuatro horas de luz natural al día… Estaba editando animación en video, pero después de unas horas los ojos me quedaban fritos. A la vez era mi primera vez con taller, quise aprovechar al máximo las horas ahí —pues no había nada para hacer— y entonces robé un lápiz, con el que aún sigo dibujando, y unas hojas A4. Lo primero que hice fue copiar guantes de látex que encontraba en internet”.

La experiencia coincidió con un momento en el que Martini profundizaba su interés por el cuerpo y por formas anatómicas explícitas. Antes de viajar había realizado muestras individuales como Dicktionary (2014), en La Fábrica. En Islandia produjo trabajos que luego aparecieron reunidos bajo el título Opið Hús: piezas en las que las referencias anatómicas, la sexualidad y cierta extrañeza corporal ingresaban directamente en la construcción de la imagen.

Ese mismo año recibió la Beca Yungas y una beca de viaje de la Colección Oxenford, destinada a una investigación en Helsinki, Finlandia. En 2020 fue también uno de los artistas beneficiados por la Beca Extraordinaria Oxenford, implementada durante la emergencia provocada por la pandemia de COVID-19 como una ayuda económica destinada a fortalecer la continuidad profesional de artistas.

De Santiago de Chile a HITO Cultural

En 2023 Martini participó en No soy de aquí, ni soy de allá, exposición colectiva realizada en el Instituto Tele Arte de Santiago de Chile. La muestra reunió a diez artistas alrededor de cuestiones vinculadas con la identidad, la migración y el desplazamiento.

Martini presentó allí una serie de dibujos que funcionan de manera cercana a fotogramas o páginas de un guion gráfico: cuerpos fragmentados, figuras que bailan o realizan acrobacias y siluetas suspendidas que parecen encontrarse en un territorio inestable.

Su recorrido por programas de intercambio continuó en 2025 con su participación en el Programa de Artistas 2025/26 de la Fundación HITO Cultural. Allí compartió espacios de trabajo con otros artistas y recibió visitas de curadores y coleccionistas.

“Ahí éramos unos 12 artistas compartiendo taller. En HITO teníamos visitas de curadores y coleccionistas, también tres o cuatro instancias donde se invitaba a mucha gente a ver una muestra de todos los artistas. Siento que faltan más de estos lugares, una suerte de intercambio de lugar donde trabajar por alguna obra al año”.

Ese mismo año, Martini recibió una mención no adquisición en el 28.º Premio Federico Jorge Klemm por Corre Limpia Barre 2. El premio forma parte de una trayectoria institucional iniciada en 1997 y vinculada a la figura de Federico Klemm y su incidencia en la escena artística argentina.

El triunfo de un corazón que lo da todo

En 2026, el recorrido de Martini suma un nuevo capítulo con El triunfo de un corazón que lo da todo, su muestra individual en La Mala Galería, espacio que actualmente lo representa. La exposición, inaugurada el 20 de agosto, puede visitarse hasta el 8 de octubre.

La muestra articula una serie de esculturas de pared atravesadas por experiencias vinculadas con su vida amorosa. “No es tan literal como suena, pero al entrar siento que es como un diario íntimo abierto. Aunque simple, cada obra tiene muchísimos matices, pero por supuesto eso pasa cuando te las quedás mirando”.

La serie comparte además una estructura material: “Todas tienen un piso y pared de madera, un toldo de papel y una lamparita; a la vez que cada una de ellas tiene un título representativo. Luego de eso, sabía que todas iban a tener un huevo representándome a mí y diferentes objetos alrededor representando una situación”.

“Mi obra está ahí en ese ecotono donde nada está prohibido”

En varias de tus obras y dibujos trabajás aspectos relacionados con el sexo, lo prohibido y lo corporal. ¿Qué encontrás en esos temas?

—El sexo es algo que me interesa casi nada, pero sí las situaciones del cuerpo son lo que más me impulsa. Siento que lo primero que hice fue trabajar con MI cuerpo porque es lo que tengo más a mano. Con el correr del tiempo entendí que no se puede desconectar la biología del pensamiento, cosa que el humano quiere hacer a toda costa. Mi obra está ahí en ese ecotono donde nada está prohibido.

¿Qué artistas contemporáneos te gustan y seguís?

—Diego Bianchi, Santiago de Paoli, Nicanor Aráoz, Martin Farnholc Halley, Jimena Croceri, Eduardo Navarro, Paula Castro, Björk, Toto Dirty, Roque Larraquy, Aki Kaurismäki, Mica Levi…

¿Qué planes tenés para 2027?

—No mucho, seguir aplicando a cosas y alguna que otra muestra colectiva. Cruzando los dedos. La verdad, por ahora no tengo planes para 2027. 2026 fue un año donde hice una muestra colectiva, una muestra individual, una obra de teatro y dos ferias, creo que la gente merece descansar de mí.

Sobre Cervio Martini

Cervio Martini (Huinca Renancó, Córdoba, 1985) egresó de la Tecnicatura en Producción de Medios Audiovisuales de la Universidad Nacional de Córdoba en 2011. Desde 2009 desarrolla su trabajo artístico y participa en exposiciones individuales y colectivas. Entre 2017 y 2018 formó parte del Programa de Artistas de la Universidad Torcuato Di Tella.

A lo largo de su carrera realizó talleres y clínicas con Eduardo Navarro, Miguel Mitlag, Diego Bianchi, Flavia da Rin y Nicanor Aráoz, entre otros. Expuso en espacios como Galería Sendrós, Galería Piedras, Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, La Fábrica, BA Photo, Roseti 202, UV Estudios y Proa 21. En 2019 realizó la NES Artist Residency en Skagaströnd, Islandia, y recibió las becas Yungas y Oxenford. En 2020 recibió la Beca Extraordinaria Oxenford.

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