El artista argentino Claudio Roncoli participa en la feria con una escultura instalación de la serie Futuro Brillante, presentada en el stand de VALK Gallery.
Claudio Roncoli participa en MAPA 2026 con La Gran Belleza, una escultura instalación perteneciente a la serie Futuro Brillante. La obra se presenta del 25 al 28 de junio en el Pabellón 8 de La Rural, Buenos Aires, dentro del stand de VALK Gallery.
La participación se inscribe en una edición de la feria que reúne arte, diseño y nuevas escenas contemporáneas en La Rural. En ese contexto, Roncoli presenta una pieza que cruza cultura pop, tecnología, espiritualidad y consumo desde una imagen tan atractiva como inquietante.


Una obra inspirada en Paolo Sorrentino
La Gran Belleza toma como punto de partida la película homónima de Paolo Sorrentino. Según el material de presentación, la obra recupera el tono melancólico y existencial del film para construir una reflexión sobre el presente.
La pieza traslada al universo visual de Roncoli una tensión central: el choque entre el espectáculo superficial y la búsqueda de sentido. En ese cruce, los íconos de la cultura pop, el consumo y la tecnología dejan de funcionar como simples signos de época y aparecen como reliquias emocionales de una civilización saturada de estímulos.
Un tótem entre máquina, héroe y memento mori
La imagen difundida de La Gran Belleza muestra una figura híbrida, entre casco, calavera y objeto tecnológico. La obra opera como una presencia ambigua: puede leerse como ángel caído, máquina, héroe o recordatorio de la muerte.

Ese carácter doble es clave en el trabajo reciente de Roncoli. La pieza propone una pausa dentro del exceso visual contemporáneo y plantea una pregunta que atraviesa buena parte de su producción: qué queda de lo humano, lo espiritual o lo auténtico cuando el progreso se vuelve espectáculo.
La serie Futuro Brillante
La Gran Belleza forma parte de Futuro Brillante, un proyecto multidisciplinario en el que Roncoli trabaja con un imaginario robótico, geométrico y simbólico. Allí, los objetos aparecen como tótems contemporáneos: figuras de deseo, identidad y trascendencia construidas desde materiales, referencias y lenguajes vinculados al consumo.
En esta etapa, el artista desplaza su interés por la cultura visual hacia formas escultóricas e instalativas. La obra no abandona la seducción de la imagen, pero la utiliza como entrada hacia preguntas menos cómodas sobre tecnología, espiritualidad y vacío.

Una trayectoria entre arte, diseño, música y cultura pop
Nacido en Buenos Aires en 1971, Claudio Roncoli desarrolla una práctica multidisciplinaria que abarca pintura, serigrafía, collage, arte digital, videoarte, escultura, instalaciones, música y dirección de arte. Egresó de la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón en 1995 y construyó un lenguaje visual reconocible, atravesado por geometría, cultura pop, memoria visual e identidad contemporánea.
Su obra fue exhibida en galerías, museos, ferias e instituciones culturales de Argentina, Uruguay, Brasil, Bolivia, Perú, México, Estados Unidos, Corea, Cuba, Holanda, Italia y España. En 2024 presentó Plenty en el Museo Raúl Lozza y en 2026 participa en Fronteras Móviles / Arte Latinoamericano en Tránsito, en la Casa de América de Madrid.
Del deseo publicitario a la pregunta espiritual
El statement incluido en la gacetilla permite leer la obra desde una tensión central: el equilibrio entre lo superficial y lo espiritual. Roncoli parte de imágenes del consumo, las desarma y las transforma hasta encontrar en ellas promesas incumplidas, rituales vacíos y formas desplazadas de fe.
Ese recorrido no aparece formulado desde una distancia externa. El propio artista señala que su práctica nace de una experiencia directa con los sistemas de deseo: creció rodeado de juguetes, trabajó durante años como director de arte en publicidad y se formó en Bellas Artes. Desde ese cruce, su obra no niega el brillo de las imágenes, sino que lo usa para abrir una pregunta.
Roncoli en MAPA 2026
La presencia de La Gran Belleza en MAPA 2026 permite ver una zona actual de la producción de Roncoli: una obra que combina objeto, símbolo y comentario cultural sin abandonar el impacto visual.
En el marco de una feria atravesada por cruces entre arte contemporáneo, diseño y nuevos públicos, la pieza propone una lectura crítica del presente desde una forma reconocible y directa. Su potencia está en esa fricción: entra por la imagen, pero permanece por la pregunta que deja abierta.
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