De Miguel Ángel a robots: los talleres de escultura de Italia cambian de paradigma

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Desde hace más de 500 años, las esculturas de mármol de la región de Carrara, Italia son reconocidas mundialmente. Ahora, la mano del artista está siendo progresivamente reemplazada por robots.

Quienes encabezan esta iniciativa creen que adoptar nuevas tecnologías es la única manera de asegurar que Italia siga en la primera línea de la producción artística. “No necesitamos otro Miguel Ángel”, dice Michele Basaldella, un técnico de 38 años que se autodefine como el cerebro del robot. “Ya tuvimos uno.”

Carrara, cantera histórica del Renacimiento, está cambiando. Ahora son los robots los que trabajan en la sombra, y muchos de los artistas que comisionan la realización de su diseño exigen confidencialidad y que su nombre no se filtre.

“A los artistas les gusta perpetuar esa idea de que están encerrados con el cincel y el martillo”, “Me hacen reír.”

Giacomo Massari, uno de los fundadores de Robotor, la empresa propietaria de los robots escultores.

Massari argumenta que abandonar las técnicas manuales tradicionales es la única manera de asegurar la continuidad y evolución de la escultura italiana en mármol.

cantera de marmol
Una cantera de mármol en los Alpes Apuanos de la Toscana, Italia

Durante el apogeo del renacimiento, Miguel Ángel rastrillaba las canteras de las afueras de la ciudad en busca del bloque perfecto para una de sus obras maestras, La Piedad. En el siglo XVIII, los bloques de Carrara fueron transformados en cientos y cientos de estatuas neoclásicas, y en la zona abrieron decenas de talleres de escultura. Pero el mármol de Carrara no contó con el favor de los artistas modernos y contemporáneos, y en épocas recientes esa piedra traslúcida y de un gris venoso había terminado más bien como material de pisos de baños y cocinas de lujo y monumentos funerarios.

En el taller robótico, donde los técnicos prueban un gigantesco robot nuevo, Massari señala una reproducción de Psique reanimada por el beso del amor, obra maestra de la escultura neoclásica. “Canova tardó cinco años en hacer esto”, dice Massari. “Nosotros tardamos 270 horas.”

escultura con robots
Un equipo de técnicos ensambla un robot en Carrara, la cuna del mármol

Originalmente, Massari y su socio les compraron los robots a empresas tecnológicas locales. Pero a medida que sus clientes -entre los que se puede nombrar a estrellas internacionales del arte como Jeff Koons, Zaha Hadid y Vanessa Beecroft, y muchos otros que eligen el anonimato-, empezaron a pagarles comisiones “alucinantemente altas”, empezaron a fabricar sus propios robots, con software propio y partes mecánicas alemanas.

La irrupción de los robots en la escultura abre muchos debates. Lo que queda en claro es que si algo no ha cambiado en cientos de años es la susceptibilidad de los artistas respecto de quién se queda con el crédito por la obra.

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