Una gran antológica de Alberto Greco llega al Museo Reina Sofía

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Viva el arte vivo reúne obras, documentos y acciones de uno de los artistas más radicales del siglo XX, en una exposición que recorre su producción entre 1949 y 1965.

El Museo Reina Sofía presenta Viva el arte vivo, una amplia exposición antológica dedicada a Alberto Greco, figura central del arte argentino de posguerra y uno de los artistas más singulares del siglo XX. La muestra podrá visitarse en Madrid del 11 de febrero al 8 de junio y está curada por Fernando Davis.

Se trata de la primera gran antológica internacional del artista desde Alberto Greco, ¡qué grande sos!, realizada en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires en 2021, y reúne obras y documentos provenientes de museos, colecciones privadas e instituciones de Europa y América.

Arte y vida como una misma experiencia

La exposición propone un recorrido por una producción en la que arte y vida aparecen deliberadamente entrelazados. Desde sus primeras pinturas informalistas y escritos tempranos hasta acciones públicas, collages, dibujos y la novela Besos brujos, Greco concibió el llamado “arte vivo” no como un programa a futuro, sino como una práctica inmediata, situada y abierta a lo imprevisto.

A lo largo de una vida marcada por el desplazamiento —Buenos Aires, París, Río de Janeiro, Roma, Madrid, Ibiza y Barcelona—, el artista desarrolló una obra atravesada por la acción, el cuerpo y el entorno, desbordando los formatos tradicionales del arte.

En el marco de esta exposición, la ciudad de Madrid vuelve a aparecer como un punto clave para la circulación y revisión de figuras centrales del arte contemporáneo, en diálogo con otras muestras y proyectos que se desarrollan actualmente en la ciudad Madrid.

Obras, documentos y materiales inéditos

La muestra reúne un cuerpo de obras poco frecuente en términos de amplitud y documentación. Incluye pinturas, collages de “autopropaganda”, dibujos, escritos, registros fotográficos y materiales vinculados a sus acciones públicas.

Uno de los núcleos destacados está dedicado a su período italiano, con fotografías tomadas por Claudio Abatté en 1962 y documentación que no había sido exhibida hasta ahora. Este conjunto permite revisar una etapa clave de su producción, en la que Greco intensificó sus experiencias performáticas y sus vínculos con el teatro y la acción directa.

Un artista difícil de clasificar

Si bien la historiografía suele ubicar a Greco como uno de los principales impulsores del informalismo en América Latina, su trayectoria excede cualquier encasillamiento. Tras abandonar la pintura —a la que consideró “muerta”—, desarrolló acciones efímeras, intervenciones urbanas y gestos provocadores que pusieron en cuestión la noción de obra, autoría y exhibición.

En 1961 comenzó a señalar personas y situaciones como “obras de arte vivas”, práctica que documentó Sara Facio y que anticipó debates posteriores sobre el arte conceptual y relacional. Ese mismo año redactó el Manifiesto de Vivo Dito, donde afirmó que el arte debía entrar en contacto directo con los elementos vivos de la realidad.

Acciones, escándalos y registros

La exposición recupera episodios clave como Cristo 63, happening realizado en Roma en el Teatro Laboratorio de Carmelo Bene, que terminó con la intervención policial y el internamiento forzado del artista. También se revisan experiencias como el Gran Manifiesto-rollo arte Vivo-Dito en Piedralaves, una obra colectiva de más de 300 metros, y acciones desarrolladas en Madrid y Buenos Aires.

Estos materiales permiten comprender una práctica artística atravesada por el riesgo, el conflicto con la autoridad y una concepción del arte como acontecimiento irrepetible.

Escritura, cuerpo y despedida

El recorrido incluye además Besos brujos, novela escrita poco antes de su muerte, un texto híbrido que combina relatos populares, dibujos, cartas y fragmentos autobiográficos. Considerada una obra adelantada a debates posteriores de la literatura queer y experimental, funciona como una pieza clave para entender el tramo final de su producción.

En 1965, en Barcelona, Greco decidió poner fin a su vida. Antes, escribió en su mano la palabra “Fin” y dejó una frase que hoy forma parte del mito: “Esta es mi mejor obra”.

Un reconocimiento institucional

Para el público argentino, la exposición en el Reina Sofía representa una instancia de reconocimiento institucional de alcance internacional. La muestra sitúa la obra de Greco en diálogo con debates contemporáneos sobre performance, arte conceptual y prácticas expandidas, reafirmando su vigencia más allá del contexto histórico en el que fue producida.

Viva el arte vivo presenta a Greco como lo que fue: un artista que convirtió cada desplazamiento, cada gesto y cada acción en parte de una obra abierta, sin separación posible entre arte y vida.

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