✒️ Por Gastón Fournier
En un desayuno de prensa, Diego Costa Peuser e Irene Gelfman presentaron la 22ª edición de Pinta BAphoto, que reunirá 57 galerías y espacios del 22 al 25 de octubre en La Rural. Una edición atravesada por los 200 años de la fotografía y por una pregunta que excede al mercado: qué puede seguir haciendo la imagen en el presente.
Los desayunos de prensa funcionan como una ceremonia casi perfecta: café, medialunas, acreditaciones, discursos y una presentación donde todo parece estar cuidadosamente calculado.
Pero hay otros en los que, entre un micrófono que decide no colaborar, una pantalla que con la luz del día vuelve ilegible la información, el ruido de la vajilla y hasta un taladro que llega desde el edificio de al lado, la escena se vuelve bastante más real.
Y eso no se puede fotografiar.
El desayuno de lanzamiento de Pinta BAphoto 2026, en la Confitería La Ideal, tuvo un poco de todo eso.

Con una gran convocatoria Pinta supo reunir a prensa, curadores, fotógrafos, galeristas, especialistas y buena parte de ese público que ya forma parte del ritual de las grandes citas del calendario artístico porteño.
Pero debajo de las contingencias propias de cualquier presentación había algo bastante más importante: la intención de mostrar que Pinta BAphoto ya no quiere pensarse solamente como una feria.
Y Diego Costa Peuser, director global de Pinta, lo dijo con claridad durante la presentación: para él, Pinta dejó de ser únicamente una serie de ferias para convertirse en una plataforma activa durante todo el año, donde conviven ferias, diálogos, programas de Art Week y la Fundación Pinta.
La definición no es menor.
Porque permite entender que BAphoto ocupa hoy un lugar específico dentro de una estructura mucho más amplia: el de una plataforma dedicada a la fotografía y, al mismo tiempo, a ampliar la circulación del arte latinoamericano.

De feria especializada a plataforma cultural
Pinta BAphoto llega este año a su 22ª edición. La feria nació en 2006, cuando la fotografía todavía peleaba por un reconocimiento que hoy parece mucho más natural: su lugar dentro del arte contemporáneo y del mercado.
La apuesta de Pinta durante estas dos décadas fue, justamente, acompañar esa transformación.
La fotografía dejó de ocupar un espacio lateral para convertirse en una práctica capaz de dialogar con la instalación, el archivo, el video, el libro de artista, las nuevas tecnologías y una cantidad cada vez mayor de lenguajes contemporáneos.
La edición 2026 vuelve sobre esa historia, pero no desde la nostalgia.
Con 57 galerías y espacios participantes, cinco más que en la edición anterior, Pinta BAphoto amplía nuevamente su alcance y reúne propuestas de Argentina y de otros países de la región y del circuito internacional.
La programación se organiza en una serie de secciones que buscan abrir distintas puertas de entrada a la fotografía: la Sección Principal, curada por Irene Gelfman; RADAR, a cargo de Mercedes Claus; NEXT, con curaduría de Facundo Belén y Virginia Martín; Francisco Medail, quien se desempeña como curador de la muestra de un proyecto especial de Abel Alexander. Soledad Echeverría, curadora especial del proyecto Imágenes Latentes, ATLAS, curada por Martín Bollati; además de distintos proyectos especiales y FORO.
Y ahí aparece uno de los aspectos más interesantes de esta edición: la fotografía no se presenta como un lenguaje cerrado sobre sí mismo, sino como un campo en expansión.
200 años de fotografía y una pregunta que sigue abierta
Hay un aniversario que atraviesa esta edición: 200 años de fotografía.
Pero más que utilizar la cifra como una excusa celebratoria, Pinta propone tomarla como punto de partida para preguntarse qué significa hoy hacer, mirar, coleccionar y pensar imágenes.
La pregunta parece sencilla, pero abre un campo enorme.
¿Qué pasó con la fotografía en estos dos siglos? ¿Qué queda de sus procedimientos históricos cuando conviven con la inteligencia artificial y las imágenes digitales? ¿Qué sucede cuando una fotografía deja de ser solamente una imagen para convertirse en archivo, documento, objeto, libro, instalación o memoria?
La curaduría de Irene Gelfman, directora artística y curadora global de Pinta, atraviesa buena parte de esa conversación. La Sección Principal reúne artistas modernos y contemporáneos cuyas prácticas están atravesadas por el lenguaje fotográfico, mientras RADAR pone el foco en proyectos que exploran las transformaciones del medio y sus zonas de incertidumbre.

En RADAR, por ejemplo, Mercedes Claus propone un diálogo entre artistas de distintas generaciones alrededor de la fotografía como dispositivo para construir espacios e identidades. La selección incluye a Cecilia Caballero, El Espejo, URRA/HIPHiP, Intemperie, The White Lodge y Vermelho, de São Paulo.
NEXT, por su parte, vuelve a poner el foco en propuestas emergentes y nuevas aproximaciones a la fotografía contemporánea, bajo la curaduría de Facundo Belén y Virginia Martín, artistas y gestores de La Plata. La sección reúne diez proyectos provenientes de distintas escenas y geografías: Acéfala Galería, ALMACÉN | arte contemporáneo |, FUTBOLITIS, Galería PHUYU, La Mesa, Moria Galería, Oficina de Proyectos, María Wonda y Satélite de Córdoba y SUBTERRÁNEO GALLERY.
La selección propone cruces entre deseo, cuerpo, política, economía y contexto. Entre ellos aparece un proyecto invitado que es The Walking Conurban, presentado por Oficina de Proyectos, en diálogo con el proyecto desarrollado junto a Marcos López. La colaboración dio origen a Conurbano Style, un relato visual construido a partir de imágenes de la comunidad de The Walking Conurban y seleccionadas por López.
El resultado es una feria que parece interesarse cada vez menos por definir qué es exactamente una fotografía y mucho más por observar qué puede hacer una imagen hoy.
Imágenes Latentes: una fotografía que todavía se está revelando
Entre las propuestas que Pinta BAphoto 2026 suma a su programación aparece Imágenes Latentes, con curaduría de Sol Echevarría, un proyecto que lleva el mismo nombre que el libro que la investigadora y curadora viene desarrollando alrededor de las transformaciones de la imagen contemporánea.

Durante la presentación, Echevarría ubicó el proyecto en un recorrido que va desde los medios analógicos hasta el presente atravesado por internet móvil, las nuevas tecnologías y las redes sociales, un cambio de paradigma que modificó profundamente las maneras de producir, compartir y mirar imágenes.
La exposición propone recorrer justamente esas transformaciones y llega hasta un momento que marcó un corte particularmente fuerte: la pandemia.
“Hasta la pandemia, donde claramente hubo un bloque de trabajos encerrados”, explicó Echevarría durante el encuentro, señalando cómo ese período también produjo nuevas formas de trabajar con la imagen y con el propio cuerpo.
Ese vínculo aparece como uno de los ejes centrales de la propuesta. Según explicó, durante los últimos años viene trabajando con imágenes producidas a partir del propio cuerpo, entendiendo esa práctica no solamente como una forma de representación, sino también como una manera de comunicar y construir una obra.
“En los últimos seis años trabajo a partir de imágenes con sus propios cuerpos”, señaló al presentar el proyecto.
A partir de allí, Imágenes Latentes reúne a una serie de artistas que comparten esas preocupaciones y permite observar no solamente qué imágenes producen, sino también cómo se construyen esas imágenes.
Y esa segunda pregunta resulta especialmente interesante.
Porque si algo cambió con la expansión de las tecnologías digitales no fue únicamente el soporte. También cambiaron los modos de producción, los dispositivos, los tiempos de circulación y la relación entre quien produce una imagen y quien la recibe.
En ese sentido, el proyecto de Echevarría dialoga muy bien con una feria dedicada específicamente a la fotografía, justamente porque amplía el campo de lo fotográfico. La imagen puede ser registro, documento, construcción, cuerpo, archivo, experimentación o resultado de una serie de operaciones que ya no dependen necesariamente de una cámara y una copia física.
El proyecto tendrá además una instancia de encuentro con los artistas, pensada como un espacio para conversar sobre esas ideas, problemas y modos de construcción que atraviesan las obras.
Así, Imágenes Latentes no llega a Pinta solamente como una exposición más dentro del programa. Funciona como una pregunta abierta sobre qué hacemos hoy con las imágenes y qué hacen las imágenes con nosotros.
Quizás allí esté justamente la potencia de su título.
Imágenes que ya fueron reveladas y otras todavía están en proceso.
Y algunas, en medio de este cambio permanente de tecnologías, cuerpos y formas de circulación, todavía están buscando cómo aparecer.

Una feria que busca ampliar la escena
Durante la presentación apareció otra palabra varias veces: comunidad.
Costa Peuser destacó especialmente el papel de galerías, artistas, curadores, coleccionistas, museos, instituciones y aliados en la construcción de este ecosistema. También puso el acento en el contexto latinoamericano y en la necesidad de generar conexiones que permitan ampliar las oportunidades de los artistas de la región.
Es una declaración de principios que Pinta viene sosteniendo desde hace años: no limitarse a organizar una feria, sino utilizarla como plataforma de circulación, encuentro e internacionalización.
La edición 2026 parece llevar esa idea un paso más allá.
FORO, coordinado por Irene Gelfman, vuelve a funcionar como espacio de diálogo y reflexión sobre fotografía moderna y contemporánea, reuniendo artistas, curadores, galeristas y especialistas. ATLAS, con curaduría de Martín Bollati, incorpora el universo de los fotolibros, las publicaciones y las ediciones como otra forma de pensar la imagen. Y los proyectos especiales amplían todavía más el recorrido.
Entre ellos aparecen nombres fundamentales para pensar la fotografía argentina y latinoamericana: Alberto Goldenstein, protagonista de un proyecto especial curado por Gelfman; Abel Alexander, homenajeado por Francisco Medail; y Sandra Eleta, una de las grandes fotógrafas latinoamericanas, cuya trayectoria forma parte de esta mirada regional que Pinta busca poner en circulación.
La fotografía como legado, presente y futuro
Hay algo particularmente atractivo en que una feria dedicada a la fotografía llegue a una edición atravesada por los 200 años del medio.
Porque la fotografía siempre tuvo esa doble condición: conservar algo que ya pasó y, al mismo tiempo, producir una imagen del presente.
En Pinta BAphoto esa tensión aparece en distintas direcciones. Está en la convivencia entre procedimientos analógicos y digitales; en la recuperación de archivos; en los fotolibros; en las investigaciones sobre arquitectura, paisaje y cuerpo; en las imágenes que trabajan con inteligencia artificial y en aquellas que vuelven sobre técnicas históricas para producir fotografías contemporáneas.
La programación oficial de esta edición confirma justamente esa amplitud: desde propuestas vinculadas con la historia de la fotografía hasta investigaciones sobre las nuevas tecnologías y las transformaciones de la imagen.
Y quizás allí esté una de las fortalezas de BAphoto. No necesita elegir entre pasado y futuro. Puede ponerlos a conversar.
El desayuno terminó. La conversación recién empieza.
Al final, entre micrófonos que funcionan a medias, pantallas difíciles de leer, conversaciones cruzadas y el sonido inevitable de una cocina que nunca entiende demasiado de silencios curatoriales, apareció lo esencial.
Pinta BAphoto quiere volver a reunir a una comunidad alrededor de la fotografía.
No solamente para comprar o vender imágenes. También para discutirlas, investigarlas, mirarlas desde otros lugares, descubrir artistas, recuperar archivos, encontrar nuevas formas de circulación y, sobre todo, seguir preguntándose qué lugar ocupa la fotografía en el arte contemporáneo.
La feria tendrá lugar del 22 al 25 de octubre en el Pabellón 8 de La Rural, y reunirá 57 galerías y espacios en una edición que busca celebrar los 200 años de la fotografía mirando hacia adelante.
Después de escuchar a sus organizadores, queda una certeza: quizás Pinta ya no sea solamente una feria. El verdadero desafío es ese.
Construir una plataforma lo suficientemente amplia como para que la fotografía pueda seguir cambiando sin dejar de preguntarnos qué estamos mirando.
Click!

Registro fotográfico: propias y gentilezaSol Echeverría de la publicación Imágenes Latentes



