(pequeña crónica de un humano con los sentidos alterados)

Roseti tiene el aura de casa de abuela, nada malo ocurre jamás en Roseti. Nadie nunca grita en Roseti. A nadie nunca lo hicieron sentir mal en Roseti. Jamás atendieron mal en Roseti. Siempre alguien, un otro, amigue o no, te va a convidar de su copa, siempre alguien, un alguien, te va a hacer sentir en casa de la abuela.

Gente Conversando toca en Roseti, siempre, a principios de año, como una cábala, porque ellos son más buenos que Facundo Arana y saben que nada malo ocurre jamás, nunca, en Roseti.

Yo solo quería pizza y vino y Gente Conversando. Y te vi entrar, así, como quien no quiere la cosa y me gustas más que Guerrin. ¿Sabes que me gustas más que Guerrin?

Y verte ahí, parado, con un montón de otros que hacen silencio de final de semiótica y escuchan con ojos y oídos los poemas que lee Nicolas Bedini me conmueve. Y pienso en que le tendría que pedir a Bedini que me enseñe a escribir y visitarlo en su casa, verlo elegir los libros y buscar las marcas en cada uno para luego leerme con voz de hombre enamorado de las letras el fragmento elegido.

Yo solo quería pizza y vino y Gente Conversando y vos.

Y que suerte que él vino me vino a rescatar, pienso y bebo y hablo con mi amiguite que me comenta que te vio y yo le cuento que fui a la isla de Caras y que es verdad, la comida no es buena y la cabaña es normal. Al menos, la parte turística. Ese ínfimo pedazo de playa en la que desembarcan los cholulos de turno para sacarse la foto reglamentaria. Y seguimos charlando y pensamos en la idea de dormir vestidos, por si el destino ¿Por si el destino qué?

Y le pregunto al Pollo por qué toca el redoblante con la mano izquierda en “dormir vestido” cuando todo el mundo lo hace con la derecha. Me dice que le queda de zurda porque él empieza siempre al revés y se ríe y me llena de ternura y pienso en el destino y en el Pollo y en como apareció y se vistió de Gente Conversando y lo bien que le queda ese saco.

Y vos ahí, con los labios color vino tinto que te ponen más lindo que la costanera un jueves a la tardecita.

Y empieza el show y suena el himno y Leah Beo (el genio detrás de las visuales) pinta las paredes con la cara de Fede Klemm y Geronimo me mira y se ríe y la banda engancha un tema lento y yo comento emocionado “encima arrancan con un lento” y Masse que aún no había entrado en escena me escucha y se ríe y me dice que sí, que arrancamos con uno lento bebé, y me tira un beso y me río y él llega al no escenario de Roseti y las luces le pegan en la cara y se llena de energía. Se puede ver como se llena de energía, y Cajales entra en el trance de los graves y no va a salir de ahí por un buen rato, y el Pollo juega con las sutilezas de fondo y El Detective Juan se contagia y llena de buen gusto los acordes de turno, y Sucari, siempre impoluto, saca sonidos de no sé dónde.

Y vos ahí, bailando las canciones de Gente Conversando, al lado mío, mirándonos de reojo.

Y “un soldado vuelve a casa, ve a su hijo y dispara”, canta Masse y yo pienso en lo fuerte que es la frase, pero Masse retruca y dice que un soldado vuelve a casa, ve a su pibe y lo mata. Porque primero es “su hijo” y suena lejano, “y dispara”, y suena inconcluso, pero después es “su pibe”, que más cercano no hay, y “lo mata”, que más claro no puede quedar. Y “los bloopers de la guerra” me parte la cabeza y pienso que es mi canción favorita, pero después me acuerdo que es “el estado del clima” aunque esta semana estuve todo el tiempo cantando “poder mental” y su hermoso verso: “si te asesino te pido disculpas” y me doy cuenta de que no tengo un favorito y me gusta así.

Y aparece Diese (Martin Diese, actor, gran actor) y saca de su guardapolvo el machete y lee y actúa e interpreta y “los bloppers” se convierten en una performance y la gente explota y subimos, arriba, brilloso, y no bajamos hasta que termina el show.

Y vos ahí, festejando la performance, convidándome la bebida de turno. Y me gustas más que Banchero también.

Y yo solo quería pizza y vino y Gente Conversando y vos.

Y todo va bien y los temas nuevos están bárbaros (creo que tocaron 3, pero podrían ser dos o cuatro, sepa disculpar) y anuncian que este año sale (por fin) el disco larga duración, y la gente baila y vos bailas y yo bailo y hablamos un poco y no quiero que esto termine jamás, ni el show, ni el baile, ni el efecto de las drogas, ni vos.

Termina, claro. Y nos vamos en manada al Imperio, y vos no venís porque siempre no venís, y pienso que también me gustas más que el Imperio, pero no tanto como Pirilo.

N López.