Ocurrió en Mitre al 700. La arquitecta y artista Ana María Fernández decidió hacer espacio en su taller para seguir pintando. Los vecinos que pasaban eligieron y se llevaron las obras que les gustaron. “Estoy feliz”, dijo al ver la repercusión.

Al principio los transeúntes miraban sorprendidos al ver tantos cuadros depositados en el conteiner ubicado a mitad de cuadra, en Mitre al 700, pero luego de enterarse de que estaban para ser descartados, no tardaron en empezar a elegir y hacerlos propios.

Lo que pasó fue que Ana María “Ani” Fernández, como firma, está pintando constantemente, tanto que ya casi no le quedaba espacio amplio y disponible para seguir haciéndolo, ni siquiera en la sala que había destinado para la actividad. “Quería hacer espacio porque yo misma me voy atrapando y no tengo lugar para seguir creando, entonces invado la cocina y otros lugares de la casa. Mi lugar era el cuartito que ahora está lleno de pinturas y no puedo seguir trabajando”, reveló.

Pensó que la única manera de resolverlo sería tirándolos. La idea de sacarlos a la calle empezó a rondar por su cabeza hace ya tiempo, pero resultaba difícil realmente llevar esa decisión a la práctica. Finalmente ayer se animó y resultó ser un éxito.

“Estoy feliz”, dijo con sorpresa ante la repercusión de su acto, mientras observaba cómo las personas miraban, elegían y se llevaban sus obras. “Me encanta”, afirmó y contó que ni bien vio lo que sucedía, salió a sacar fotos.

“Mi objetivo es disfrutar el proceso creativo y no puedo hacerlo si estoy invadida de obras, así que esta me pareció la manera más eficaz”, sostuvo. Además, explicó que allí puso algunas obras recientes, pero que hay cuadros de la década del 90 también, que fue cuando empezó con esta parte del arte, por lo cual se deshizo de muchísimo trabajo. “Es una manera de abrirme camino, sino no puedo”, aseguró.

Ana María Fernández

Ani es arquitecta, profesora de dibujo y pintura y diseñadora de interiores. Como artista, recurre a múltiples técnicas donde combina la pintura, el dibujo y el collage. Algunos de los motivos principales de sus obras son construcciones y edificios.

En la mayoría de los cuadros a disposición de la gente se pudo ver su afición hacia lo abstracto, con colores pasteles y en tonos tierra. Conjugaciones ideales para que la imaginación y el sentir de cada uno entren en juego.

“Trabajo mucho como arquitecta, pero realmente la pintura me llena de placer, de emoción y no puede dejarla”, compartió, revelando que para ella es un método de canalización. De esta manera, ambas actividades se complementan en su vida para brindarle un equilibrio especial. “Creo que soy todo eso y tengo que capitalizarlas”, dijo.

Actualmente se encuentra exponiendo en el Museo y Academia Municipal de Bellas Artes (Mumbat) una selección de pequeños formatos, y así suele estar presentando su arte tanto en la ciudad como en Buenos Aires. “Lo que más me gusta es pintar”, exclamó.

La artista pidió un contendor mediano para poner en la puerta de su casa y una vez que estuvo ahí, creyó que habría sido necesario uno más grande, pero afortunadamente la gente ayudó a no tener que solicitar otro y mantener la capacidad disponible.

Al mediodía de ayer solamente quedaban un par de pinturas en el cesto y unas maderas de descarte. Las personas aguardaban sobre la vereda con sus elecciones, entre ellas algunos marcos, hasta que las fueran a buscar en auto. Algunas sólo eligieron un cuadro y siguieron su camino con la obra entre las manos.

Fuente: El Eco de Tandil
Foto: Mariano Leunda