Jueves de luna llena en géminis en un Konex donde pareciera desplegarse la escenografía de una película de ciencia ficción: el mundo ha sido tomado por helechos colgantes y plantas mutantes, las barbas han resistido todo filo y los hombres cantan en un fulgor de alegría que roza la obscenidad. El folklore deforme le ganó la pulseada al trap y al rock y el formato DVD nunca se extinguió.

Uno de sus protagonistas tira la línea inicial de este guión: “estamos muy contentos de que todos estén acá, en este mundo CHUY“, agradece Beto en esta noche que acaricia tibia sin calentar de más.

Una idea líder, una masa que la sigue. Cuerpos en movimiento, gargantas encendidas, un registro fílmico de un instante eterno.

Los Tabaleros personifican esta ficción que se vuelve realidad a base de bombo legüero, guitarra criolla y bajo furioso. El libreto recorre CHUY, TUY! y algún hit más remoto. Los protagonistas se camuflan en la escenografía selvática que irradia rayos anaranjados como el jugo que transpira el sol.

Se suman artistas que colaboran a este delirio sideral: Los Auténticos Decadentes, Los Caligaris, Femigangsta, Kapanga, Miranda!.

El set se puebla de demonios paraguayos y sirenas vampiros. Las luces acompañan los movimientos, crean sombras, dibujan formas difusas que cientos de cámaras prendidas graban en zoom. Una pantalla atrás, un cántico unánime gritando furioso por más.

No sé sabe qué nos depara la posteridad, Asimov y Nostradamus nos ayudaron tal vez a imaginar. Pero esta película va llegando a su fin, el patio se va liberando y queda resonando una idea de futuro que acompaña la temporada de eclipses que se inaugura hoy: vacaciones para siempre te propongo yo, en la capital.

Crónica: Lupe Gambina