Llegamos al punto en el que creer en Dios es más fiable que creer en extraterrestres. La ciencia sostiene que no se ha dado prueba fehaciente de la existencia de ninguno de los dos, pero por razones de público conocimiento -o no- creer en Dios está más aceptado que creer en ovnis & ETs. Así y todo, existe la teoría que sostiene que en Córdoba hay colonias espaciales, y aquí una invitación a preguntarse ¿cuántas cosas maravillosas parió esa provincia? La Conquista del Espacio , el flamante álbum de Fito Páez, es un ejemplo más. “Todo arrancó en un enero en Córdoba donde grabé algunas cápsulas, ideas y demos. Luego de unos meses, en otra ciudad, esta vez en Trancoso (Brasil), vuelvo a escuchar todo y se empieza a hacer la salsa”. confesó Fito a Pagina12.

9 temas, algo más de 35 minutos, el disco número 23, gestado en 2019 y alumbrado en 2020. Quienes tengan afición por la quiniela tendrán para elegir. Fito ya apostó, puso toda la carne al asador. Pese a tener que cancelar la pomposa presentación programada en El Hipódromo de Rosario, nada lo detuvo y las plataformas digitales consiguieron lo que el estadio restringió: el disco llegó a oídos de sus fieles, y no tanto, pero les hizo coincidir en aclamarlo como uno de los mejores dentro de su frondosa discografía.

Es que La Conquista… tiene el ADN FP, los nacidos en los 80´s pueden sentir revolotear en el estómago las mismas mariposas que aletean cuando suena Circo Beat o El amor después del amor placas indiscutidas de nuestro siempre histérico rock nacional. En todos los fogones, en todos los vergonzosos karaokes, en reuniones de más de tres generaciones, es el disco de “una que sepamos tuti”.  

El álbum abre con el tema que le da nombre, cuya intro nos engaña por apenas 8 segundos, llevándonos a imaginar la película futurista de conquista de universos, para traer de toque al Fito de siempre, el que habla de pibes afuera de la sociedad, del sálvese quien pueda, del piano y de artistas.

“La canción de las bestias” es la histórica, la que nos va a quedar cuando ya no tengamos nada más que decir. La que habla por sí sola, musicalidad y lírica fundidas en un mensaje profundo en tiempos de swipe.

Se escuchan voces, no es Fito. No, tampoco que los extraterrestres se hayan puesto a grabar. ¿Exceso de feat? Con casi dos docenas de discos en su haber, el rosarino no sólo llena arenas sino que cierra festivales internacionales. Mantiene vibrando a los de su generación y se postula como referente centennial mostrando con humildad que lo que ellxs tienen para enseñarle vale la coparticipación. No es magia, es haber entendido el negocio.

Hay detractores, por supuesto. Como en cada disco. Porque el cambio y la evolución es constante, pero la resistencia a lo nuevo es más fuerte (no tanto como el amor, claro está). El espíritu de Fito se entrevera en cada acorde, su inconfundible anteojo social, que no pide permiso, su piano intrépido que coquetea con las cuerdas de un Ca7riel, el halo fem de Lali Espósito y la voz con mayor mala fama de la escena, su intento de vigencia que dio un buen resultado esta vez.

Es temprano para saber si La Conquista del Espacio se sumará a los grandes discos del rock. De hacerlo, lo hará con el tag de feat repetido en más de una canción. El asunto es colectivo, no hay modo de hacerlo aisladx. Concepto tan arcaico y actual como la humanidad misma.

Nota: Lupe Gambina